“Vale más una imagen que mil palabras”, esta frase refleja el impacto que el sentido de la visión tiene en el ser humano. El 90 % de la información que recibimos es visual y esta demostrado que el aprendizaje  es más fácil y logramos recordar mejor, si se realiza a través de imágenes.

¿Cómo vemos? es una pregunta cuya respuesta implica un complejo proceso que involucra la luz como iniciador, el ojo como órgano receptor y el sistema nervioso central, donde se interpreta la imagen que estamos recibiendo. Adicional, la visión es el resultado de las imágenes que vemos, de los individuos que somos como observadores, de la experiencia previa  y el entorno que nos rodea. Nos es lo mismo ver un león en una selva en África que verlo caminando por las calles de una ciudad.

Fig 1. Ilusiones ópticas.

El proceso de la visión,  involucra tres aspectos principales:

  1. Óptico: el sistema óptico del ojo, funciona muy parecido a una cámara fotográfica, un lente fijo, un lente variable, un controlador de la cantidad de luz y una película donde la imagen se registra. 
  2. Un proceso de reacciones bioquímicas que se producen en la retina, desde las células fotorreceptoras, transformado el estímulo lumínico en estímulos eléctricos que se transmiten a través de una vía nerviosa hasta que llega al cerebro. Algo que se conoce como la fotoquímica de la visión. 
  3. Y un proceso neurológico, que incluye la transmisión a través de la vía óptica y la formación e interpretación de la imagen en la corteza cerebral.

En esta oportunidad nos vamos a centrar en el aspecto óptico.

Para lograr “ver” se necesita “luz”. La visión es un resultado de un estímulo lumínico.

Fig 2. (1) Córnea. (2) Cristalino. (3) Retina (4) Corteza Cerebral.

La luz que proviene de un objeto, por reflexión, llega al ojo y pasa a través de la córnea (1,) es la primera superficie que recibe la luz y la dirige hacia el interior del ojo. Actúa como la parte fija del lente de la cámara. La luz continúa su recorrido y atraviesa la pupila, un orificio que funciona como la apertura de la cámara. Se dilata en ambientes oscuros y se contrae en ambiente muy iluminados actuando como regulador del paso de la luz, para llegar al  cristalino (2), funciona como la parte ajustable del lente. Cambia su forma para enfocar objetos cercanos o lejanos, similar a cómo se ajusta el enfoque en un cámara fotográfica, para lograr que la imagen llegué nitida a la retina(3).  

Al llegar la luz a la retina, toca las células fotorreceptoras, llamadas conos y bastones, que transmiten la imagen  a través de una reacción fotoquímica transformados en impulsos nerviosas hacia el sistema nervioso central.

Cualquier alteración en alguna de las estructuras tanto del sistema óptico, como de la via óptica, pueden causar dificultades para recibir las imagenes.

De las condiciones que causan dificultad en la visión, hablaremos en nuestras próximas entregas.

Así como una cámara fotográfica análoga captura imágenes a través de un sistema óptico, el ojo humano hace lo mismo, pero con la ventaja de que puede ajustarse de una manera automática a diferentes condiciones de luz y de distancia. Entender esta analogía nos ayuda a valorar la increíble precisión con la que funciona nuestra visión y la importancia de cuidar nuestros ojos para seguir viendo el mundo con claridad.

Si te interesa aprender más sobre cómo cuidar tu salud visual, ¡sigue explorando nuestro blog «Optómetras en acción»!

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