Después de más 25 años de estar viendo ojos, este pequeño gran órgano me sigue asombrando, es sorprendente toda la información que entra y sale de él. Nuestros ojos son una autentica maravilla de la naturaleza. No sólo nos permite ver el mundo sino también permiten que el alma se asome, ojos de amor, ojos de sorpresa, ojos de miedo. Entender que no hay más ciego que aquel que no quiere ver, que una cambio nos permite ver desde otra perspectiva. Es maravilloso.
¿Qué función cumplen los párpados, las pestañas o la córnea? En esta entrada, exploraremos las partes externas del ojo y su papel esencial en la protección y el buen funcionamiento de nuestra visión. A modo de glosario, en donde se presentará cada una de ellas y sus principales funciones, con el fin de entender el contenido que vamos publicando y que lo consultes cada vez que tengas alguna duda.
El ojo está diseñado para responder a la luz, a través de células foto receptoras que convierten este estímulo en energía nerviosa y la transmiten a la corteza cerebral en donde es “vista e interpretada”. Formando así un sistema visual. Y este sistema empieza, por el ojo, el globo ocular, de forma ovalada mide aproximadamente 2,5 cm, posee unas estructuras envolventes que contienen un “líquido” y se encuentra ubicado dentro de la cavidad orbitaria.
Empezaremos por la parte externa, que es lo que vemos.
Las cejas, más que un rasgo estético. Las cejas desempeñan un papel importante en la protección ocular. Están diseñadas para proteger el ojo del sudor, agua, de la radiación solar, polvo y en general de las agresiones externas, evitando que estas sustancias entren en contacto con la superficie ocular y causen molestias o visión borrosa.
Las pestañas, un escudo natural. Las pestañas no solo realzan la expresión de nuestros ojos, sino que cumplen una función protectora crucial. Actúan como una barrera contra el polvo, el sol, el sudor, el viento, cuerpos extraños y otros elementos externos que podrían irritar o dañar la superficie ocular. Además, son extremadamente sensibles: al detectar un objeto cercano, activan el reflejo de parpadeo para evitar el contacto directo con el ojo.
Los párpados, los guardianes del ojo. Son pliegues de piel y músculos, superior e inferior, móviles que cubren el globo ocular. Su función principal es proteger el ojo de posibles agresiones del exterior o luz intensa. El reflejo involuntario del parpadeo al sentir que algo se acerca, es uno de los más raṕidos. Otra de sus funciones, es la humectación, se encargan de distribuir la lágrima sobre la superficie ocular, manteniéndola húmeda y libre de partículas. con el movimiento, a través de una acción refleja del sistema nervioso.
La córnea, la ventana de la visión. Es un tejido transparente de forma convexa que forma un potente lente, responsable de las dos terceras partes de la capacidad de refracción (desviar la luz) del ojo. Se encuentra en contacto directo con el aire, podemos verla al mirar de lado a otra persona. No contiene vasos sanguíneos, se alimenta del oxígeno y de la lágrima. Tiene la mayor densidad de terminaciones nerviosas en el cuerpo humano, por eso es altamente sensible a cualquier estímulo externo, produciendo reacciones reflejas que ayudan a proteger el ojo. Está al frente del iris, formando un espacio llamado “cámara anterior” que contiene el humor acuoso.
La carúncula o punto lagrimal, la clave de una hidratación equilibrada. Es un pequeño nódulo rosa ubicado en la esquina interior, en la parte nasal, formado por piel sebácea y glándulas sudoríparas, una pequeña abertura por donde drenan las lágrimas. Este sistema de drenaje evita que el exceso de líquido se acumule en el ojo, manteniendo una hidratación adecuada y previniendo la irritación.
Una parte importante de la parte externa, es la lágrima, a esta tan importante parte, le dedicamos un capítulo en especial.
Las lágrimas son un líquido, que contiene tres diferentes componentes, uno acuoso, uno mucoso y otro oleoso, producidos por la glándula lagrimal principal y las accesorias, glándulas de meibomio en los párpados y las células de la conjuntiva.
Entre las funciones de la lágrima se encuentran
- Metabólica, nutre la córnea a través del oxigenos de la capa hídrica. Durante el párpadeo distribuye constantemente el oxigeno.
- Óptica: La lágrima se adosa y forma junto con la córnea una superfice óptica homogenea. Cualquier alteración en la lágrima puede causar disminución de la agudeza visual.
- Lubricante: Impide la desecación de la córnea.
El iris, el color, es la parte circular que vemos detrás de la córnea. Consta de fibras musculares dispuestas unas en forma circular y otras de forma radial que dan un aspecto irregular. Esta estructura contiene melanocitos, células con melanina, que le dan el color al ojo.
En el centro se encuentra una “agujero”, la pupila, cuya función es regular la entrada de la luz, en condiciones de mucha luz, se contrae (miosis) evitando deslumbramientos y en condiciones de poca luz, se dilata (midriasis). Igual sucede en condiciones de stress la pupila se contrae y en condiciones de placer la pupila se dilata.
La esclerótica, es la parte blanca que se ve en el ojo, que se extiende desde la corneas hasta la parte posterior del ojo, es una membrana “contenedora” gruesa y fibrosa, poco elástica. Da forma al globo y su principal función es proteger el interior del ojo. Esta recubierta por la conjuntiva. En los niños es más delgada y puede verse ligeramente azul, en los adultos debido a depósitos de grasa puede verse amarillenta.
La conjuntiva, transparente pero muy importante. Es la primera capa del ojo, mucosa, transparente, se encuentra en contacto con el aire y recubre el globo desde el limbo (donde la córnea termina y empieza la esclerótica) hasta el fondo de los sacos conjuntivales, cubre la esclerótica y se le conoce como conjuntiva bulbar. También recubre la parte interna de los párpados, conjuntiva bulbar. Debido a su contacto con el exterior es especialmente susceptible a la inflamación, conjuntivitis, causadas por traumas, infecciones, reacciones alérgicas.
Cuidar las partes externas del ojo: un hábito esencial
Mantener una buena higiene ocular es fundamental para evitar infecciones y molestias. Lavar el rostro a diario, desmaquillarse correctamente y evitar frotarse los ojos con las manos sucias son hábitos que pueden marcar la diferencia en la salud visual.
Los ojos son una parte fascinante de nuestro cuerpo, y conocer su anatomía nos ayuda a valorar su importancia, entender de que nos hablan y a cuidarlos mejor. Si notas molestias persistentes en alguna de estas estructuras, no dudes en consultar a tu optómetra de confianza. ¡Tus ojos te lo agradecerán!
Muchas gracias por formar parte de «Optómetras en Acción», hasta acá la primera parte de las partes del ojo. Para estar atento a las nuevas publicaciones, puedes seguirnos Instagram , nos puedes encontrar como @optometrasenaccion o si prefieres, para cualquier duda, pregunta, comentario o chisme, puedes escribir al correo optometrasenaccion2020@gmail.com, que con mucho gusto estaré respondiendo tu mensaje. Agradezco la colaboración a Chat GPG.

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