Nuestra visión es uno de los sentidos más valiosos y muchas veces olvidamos que lo que comemos puede marcar la diferencia entre conservarla o perderla con el paso de los años. Hoy sabemos que una buena nutrición es una poderosa herramienta para proteger la retina, una estructura ocular pequeña pero vital, responsable de captar la luz y enviar las imágenes al cerebro. Lo que pones en tu plato puede tener un impacto directo en tu visión, tanto presente como futura. En este artículo explicaremos cómo la nutrición influye en nuestra visión y como utilizar nuestra alimentacion a nuestro favor , especialmente en la salud de la retina. Agradezco a mi amiga Nelly por su pregunta. ¡Vamos!

¿Qué es la DMRE y por qué debería importarte?

Hablemos sobre la Degeneración Macular Relacionada con la Edad (DMRE), una enfermedad silenciosa que avanza con los años y puede llevar a una pérdida severa de la visión central, presentándose con más frecuencia de lo que pensamos. Esta enfermedad afecta la mácula, la región central de la retina que nos permite leer, reconocer rostros y ver los detalles. Es la principal causa de ceguera irreversible en adultos mayores de 60 años. Entre las principales causas de ceguera se encuentran las cataratas (39 %) y la DMRE (7 %), ambas objeto de numerosos estudios nutricionales.

Su origen está relacionado principalmente con el envejecimiento, aunque también influyen factores como la predisposición genética, el tabaquismo, la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la obesidad y la exposición crónica a la luz solar sin protección ocular.

La retina es muy susceptible al estrés oxidativo, ya que contiene una gran cantidad de ácidos grasos poliinsaturados (AGP) y está expuesta a una elevada cantidad de luz. Además, en ella ocurren procesos de fagocitosis (en el epitelio pigmentario) y una intensa actividad metabólica debido a su rica vascularización. La mácula es especialmente vulnerable a este daño oxidativo, lo que provoca un deterioro progresivo del epitelio pigmentario.

Aunque estudios científicos como AREDS y AREDS2 no son concluyentes respecto a si los nutrientes funcionan mejor como prevención o como tratamiento, existe sólida evidencia de que están asociados a una evolución más favorable de la enfermedad.

Luteína, zeaxantina y antioxidantes: los escudos naturales de tu retina

Y ahora bien, siguiendo con el tema de cómo afecta la nutrición a la retina, la luteína y la zeaxantina son pigmentos naturales pertenecientes a la familia de los carotenoides xantófilos, que se encuentran en la retina y actúan como “gafas internas”, filtrando la luz azul dañina y protegiendo las delicadas células de la mácula del estrés oxidativo. Junto con antioxidantes clave como la vitamina C, la vitamina E, el zinc y el cobre, forman una defensa poderosa contra el envejecimiento celular y los daños causados por la exposición a la luz y la inflamación. Su acción sinérgica mantiene la retina funcionando al 100 %.

Estas moléculas aumentan la densidad del pigmento macular —que tiende a disminuir con la edad—, mejoran la función visual y la sensibilidad al contraste, especialmente en personas mayores de 50 años, y con ello, contribuyen a una mejor calidad de vida.

En estudios in vitro se ha demostrado que estos dos carotenoides protegen a la enzima citocromo oxidasa frente al daño generado por el A2E en combinación con la luz. Son los únicos carotenoides presentes en el segmento posterior del ojo humano: el cristalino, la retina y, sobre todo, la mácula. Estos compuestos desempeñan papeles importantes en el metabolismo humano, pero debido a que el organismo no los sintetiza, deben ser incorporados a través de la dieta.

La mácula posee la mayor concentración de fotorreceptores responsables de la visión central de alta resolución. El hecho de que estos nutrientes se ubiquen allí de forma tan específica sugiere una función biológica clave.

La nutrición es un aspecto relevante a nivel ocular, ya que la coroides contiene una extensa red de vasos sanguíneos que requieren un elevado aporte de oxígeno y nutrientes. De este adecuado suministro dependen funciones esenciales como la transparencia del cristalino, la flexibilidad del iris y la integridad de la retina.

Bienestar visual y estilo de vida saludable

El National Institutes of Health (NIH), en su artículo sobre vitamina A y salud ocular, recomienda consumir alimentos ricos en nutrientes esenciales para la visión, como la vitamina A, la luteína y la zeaxantina. Estos se encuentran en hortalizas de hojas verdes y verduras de colores verde, amarillo y naranja —como pepinillo, pimiento verde y amarillo, espinaca, acelga, brócoli, zanahoria y calabacines—, así como en pescados como el salmón y frutas como el melón, el damasco y el mango.

Para aumentar los niveles de luteína y zeaxantina en el organismo, es fundamental incluir en la dieta alimentos como la espinaca, la acelga, el brócoli, el maíz, los guisantes y los pimientos amarillos y naranjas, que son especialmente ricos en estos carotenoides.

La vitamina A es fundamental para la formación de pigmentos en la retina que permiten la visión en condiciones de poca luz, mientras que la luteína y la zeaxantina actúan como antioxidantes que protegen las células de la retina filtrando la luz azul dañina y reduciendo el estrés oxidativo.

Además, los recursos naturales como el sol, el agua, el aire puro, el descanso, el ejercicio y una alimentación equilibrada brindan beneficios esenciales que impactan positivamente la salud general y en particular benefical al ojo como órgano sensorial.

¿Cuándo considerar un suplemento ocular?


En personas con riesgo elevado, antecedentes familiares o con diagnóstico de Degeneración Macular Relacionada con la Edad (DMRE), los suplementos pueden ser una herramienta fundamental. No todas las personas absorben los nutrientes de la misma manera, y en algunos casos, la dieta por sí sola no es suficiente para cubrir los requerimientos. Estudios como el AREDS y AREDS2 han respaldado el uso de una combinación específica de antioxidantes, zinc, cobre, luteína y zeaxantina para ayudar a frenar la progresión de la DMRE.

En el mercado colombiano existe una amplia variedad de suplementos formulados para la salud ocular. Consulte con su médico u optómetra para saber si, en su caso particular, sería recomendable incluirlos como parte de su cuidado visual.

¡Ojo con el exceso!

Aunque los suplementos pueden ser grandes aliados, no deben tomarse sin supervisión. El exceso de ciertos nutrientes —como zinc o vitaminas A y E— puede generar efectos secundarios o interferir con otros tratamientos. Por eso, es fundamental consultar a tu optómetra u oftalmólogo antes de iniciar cualquier suplementación.

Recuerda: el equilibrio es la clave. Con una alimentación rica en nutrientes esenciales y orientación profesional, puedes conservar una visión saludable por muchos años más.

Muchas gracias por tu atención, cualquier duda, pregunta o comentario escribeme o deja un comentario, que puedes estar seguro te contestaré.

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